Qué ver en Altea: el pueblo de las cúpulas azules (casco antiguo, miradores y playas)

Altea es, para muchos, el pueblo más bonito de la Costa Blanca. Está en la Marina Baja (Alicante), entre el Peñón de Ifach de Calpe y los rascacielos de Benidorm, y su casco antiguo de casas blancas se eleva sobre el Mediterráneo hasta rematar en una iglesia de cúpulas azules que se ve desde kilómetros.
Un dato curioso que contamos en el vídeo: el nombre de Altea podría venir del árabe, aunque hay rastros íberos, musulmanes y romanos, e incluso se relaciona con el griego Althaia, «yo curo». Y algo de eso tiene: es de esos sitios que te cargan las pilas.
En resumen
Altea en un día: casco antiguo, cúpulas azules y miradores
- Casco antiguo: calles blancas empedradas que suben hasta la Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo.
- Miradores: el de los Cronistas y el del Portal Vell, con la bahía, Benidorm y el Peñón de Ifach.
- La sorpresa: una iglesia ortodoxa rusa de madera en Altea Hills.
- Playas de cantos rodados: agua muy limpia; lleva escarpines.
1. El casco antiguo: un laberinto blanco
Es el alma de Altea. Lo mejor es guardar el mapa y perderse: calles estrechas, empedradas y en cuesta, casas encaladas, flores en cada balcón y muchas tiendas de artesanía. Altea acoge la Facultad de Bellas Artes y se la conoce como una de las capitales culturales de la Comunidad Valenciana, y se nota: el ambiente es bohemio y artístico.


2. La Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo
En Altea todos los caminos llevan a ella. Sus cúpulas de tejas vidriadas azules y blancas son el icono del pueblo y de buena parte de la Costa Blanca (por eso la llaman «la cúpula del Mediterráneo»). Está en el punto más alto, y la plaza que la rodea, llena de terrazas, es el lugar perfecto para tomar algo al caer la tarde.

3. Los miradores
Al estar en lo alto, Altea es un balcón al mar. Dos paradas obligatorias:


- Mirador de los Cronistas: justo al pasar la plaza de la iglesia. Es la foto de postal: la bahía de Altea, Benidorm al fondo a un lado y el Peñón de Ifach al otro.
- Mirador del Portal Vell: junto al antiguo arco de entrada al casco histórico. Vistas abiertas al Mediterráneo.
4. La sorpresa: la iglesia ortodoxa rusa
Poca gente lo sabe: en la urbanización de Altea Hills está el templo ortodoxo del Arcángel San Miguel, la primera iglesia ortodoxa rusa construida en España. Es de madera, traída desde Rusia, y sus cúpulas doradas brillan al sol. Parece que te has teletransportado a otro país.

5. Las playas de cantos rodados
Aquí no busques arena fina (para eso, Calpe o Benidorm): las playas de Altea son de cantos rodados, piedras blancas y redondeadas. La ventaja es que el agua está mucho más clara.

- Playa de la Olla: con su pequeña isla enfrente.
- Cap Negret: de las más bonitas para snorkel.
- Paseo marítimo: perfecto para caminar al atardecer con el casco antiguo iluminado detrás.
Planifica tu visita
- Tour de pueblos con encanto desde Alicante: si no tienes coche, este tour combina Altea y las casas de colores de Villajoyosa en un día. Ver disponibilidad.
- Paseo en catamarán con barbacoa: Altea vista desde el mar, con baño y comida a bordo. Reservar barco.
- Dormir en Altea: de noche, con las casitas iluminadas y las cúpulas brillando, el pueblo es otro. Ver alojamientos con encanto.
Qué ver cerca de Altea
- Calpe: el Peñón de Ifach, la Muralla Roja y las salinas con flamencos.
- Villajoyosa: casas de colores y chocolate.
- Guadalest: el pueblo medieval escondido en la roca.
- Benidorm: miradores, calas y el Balcón del Mediterráneo.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo hace falta para ver Altea?
Medio día basta para el casco antiguo, la iglesia y los miradores. Si quieres playa o la iglesia ortodoxa, dedícale el día entero.
¿Altea tiene playas de arena?
La mayoría son de cantos rodados. A cambio, el agua es muy transparente. Si prefieres arena fina, Calpe y Benidorm están a pocos minutos.
¿Por qué las cúpulas de Altea son azules?
Son las cúpulas de la Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, cubiertas de tejas vidriadas azules y blancas, un acabado típico de las iglesias valencianas.
Sé como las olas del mar, que aunque rompan contra las rocas encuentran fuerza para recomenzar. ¡Buena vibra!





